Esta vez mi hijo/a iba a viajar a Francia con sus amigos, así que preparé por primera vez la autorización de viaje de los padres. Sinceramente, al principio pensé: "¿de verdad hace falta esto?", pero al pasar por el proceso entendí exactamente por qué es tan importante.
Lo mejor de todo fue que los trámites en el aeropuerto fueron mucho más fluidos. Como era un grupo de menores viajando juntos, hubo una revisión adicional en el control migratorio, pero como ya teníamos la autorización lista, me dijeron que pasaron rápido y sin ningún problema.
Otra cosa que noté es que resulta útil tenerla a mano por si surge algún imprevisto durante la estadía en Francia. Al final no llegamos a usarla, pero solo saber que existía un consentimiento de los padres claro y documentado, por si algo pasaba mientras mi hijo/a estaba en el extranjero, me dio mucha tranquilidad mental.
El trámite para completarla también fue más fácil de lo que pensaba. Solo hay que llenar con cuidado los datos personales básicos, el itinerario del viaje y la firma del tutor, y tenerla en inglés le dio una sensación de mayor solidez. Me dijeron que con la notarización más la certificación del Ministerio de Relaciones Exteriores queda aún más segura, así que hice ambas cosas.
En conclusión: "la preparé por si acaso, y qué bueno que lo hice".
Si están planeando un viaje al extranjero para un menor, les recomiendo encarecidamente ocuparse de esto, aunque parezca un paso adicional.